Nuestros niños...

20/11/2017

Una tarde cualquiera en la casa del Bayt, tanto el Bayt Sant Vicens como en el Bayt de Barcelona, ​​podremos encontrar muchas personas: mujeres, hombres, jóvenes y también niños y niñas.

Los niños y niñas del Bayt participan en actividades diversas como el refuerzo escolar, el casal de tardes, las clases de árabe y de urdú, el casal de verano... Vienen al Bayt a aprender y a pasarlo bien, a madurar y a crecer y, al mismo tiempo, sin ellos saberlo, nos enseñan a nosotros los adultos que convivimos con ellos, tanto profesionales como los voluntarios. Aprendemos de sus experiencias, de sus vivencias y convivencia, de su manera ingenua y a la vez tan verdadera de estar y de mirar el mundo.

Son niños de aquí y de allí. Vienen de Marruecos, Argelia, Egipto, Pakistán, India, Filipinas, China. Otros han nacido aquí. No han escogido donde nacer y ni tampoco el lugar donde crecer y vivir. Sus padres no les han preguntado. Pero cuando las familias emprendieron su proyecto migratorio, lo hicieron en buena parte por ellos, para darles un futuro mejor.

Son niños con una mirada viva, con curiosidad, con gran capacidad de maravillarse y disfrutar con lo que hacen. Juegan, ríen, se pelean, comparten, esparcen, recogen, hacen deberes, explican sus cosas, se mueven, experimentan, aprenden...

Tienen muchos retos por delante: en la escuela se aprende con una lengua distinta de la que se habla en casa, el sistema educativo es diferente, y llevan un bagaje cultural y personal que no siempre tiene un espacio para mostrarse.

Están impregnados de experiencias variadas y amplias: Ramadán y Navidad, Aixa Candisha, Halowen y la Castañada, los gins, los Dragones Chinos y el de Sant Jordi, el Clash Royal y la cantata de las escuelas en el Auditorio, las excursiones a una granja con la escuela y el viaje a Pakistán y ... tantas y tantas cosas más.

Son niños y niñas con una mochila muy llena: referentes y sentimientos, mundo e identidades, culturas y tradiciones, valores y creencias, lenguas y pueblos...

¿Y qué hacer con todo esto que hay en esta gran mochila? ¿Y qué encontramos dentro?

A veces encontramos sentimiento de orgullo y, a veces, vergüenza, a veces caminar en el día a día, a veces jugar a ocultar o a mostrar, a veces no entender nada, a veces sentir rabia, a veces saberse ricos. A veces esta mochila es ligera y se convierte en un tesoro lleno de vivencias, pero a veces pesa y duele...

Los niños y niñas poco a poco van haciendo suya esta mochila, van tomando conciencia de ello, van poniendo o quitando elementos y organizádola. Tiempo para crecer y construir identidad o identidades, que pueden ser cambiantes como lo es la vida ...

A nosotros, los adultos, nos toca acompañar a los niños y niñas en este proceso. Tenemos que ser todos: familia, escuela, Bayt, entidades, comunidad... Porque ellos son muchas cosas pero... por encima de todo SON NIÑOS, NUESTROS NIÑOS.

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