Acollim a persones d'orígens i cultures diverses per aconseguir que tots i totes tinguem les mateixes oportunitats.

La atención a la salud mental de las personas refugiadas

26/06/2019

Según el “Informe sobre la salud de los refugiados y los migrantes en la Región de Europa" de la OMS (enero 2019) la prevalencia de enfermedades mentales en personas solicitantes o beneficiarias de protección internacional es mayor que en el resto de la población. De acuerdo con lo expuesto por el ex presidente de la Asociación Psiquiátrica Europea, Wolfgang Gaebel, en el XXIV Congreso Europeo de Psiquiatría (2016), las personas refugiadas sufren hasta 5 veces más enfermedades mentales.

En el proceso migratorio que emprenden las personas que solicitan protección internacional se da una ruptura dolorosa con el pasado, una difícil apropiación del presente, el cual no ha sido ni pedido ni deseado y una gran incertidumbre y desaliento hacia el futuro que destruye proyectos que pudieran haber sido. La pérdida de referentes sociales y materiales, el deterioro de la identidad social, la desestabilización económica y emocional provocan a menudo estados de depresión y ansiedad que comprometen la identidad personal. Además, en la detección y tratamiento de enfermedades mentales en las personas migradas, se añade la dificultad de que, con frecuencia, los trastornos pueden confundirse, por barreras idiomáticas o culturales, con la angustia o el significado que las diferentes culturas asocian con determinados términos como trauma, angustia o infelicidad. Detectar el trastorno y saberlo emplazar hacia el tratamiento adecuado es un reto que afrontamos quiénes trabajamos en la acogida y acompañamiento de personas solicitantes o beneficiarias de protección internacional. Por tanto, la acogida para las personas solicitantes o beneficiarias de protección internacional supone no sólo la provisión de un alojamiento seguro y digno o la cobertura de necesidades básicas sino también, y sobre todo, la atención especializada a su estado de salud.

Sin embargo, los recursos disponibles para las personas con estas necesidades son insuficientes y el número de alojamientos que se pueden proporcionar, claramente escasos. Además, en el último año hemos visto como ha aumentado el número de personas que han solicitado su entrada en el programa de asilo y, por consecuencia, también ha crecido la demanda de personas que necesitan dispositivos que contemplen una atención específica a  la salud mental.

Recurso especializado

En Bayt al-Thaqafa, como entidad gestora del Programa estatal de protección internacional y miembro de Red Acoge, hemos respondido a esta necesidad desarrollando un dispositivo específico de atención y acompañamiento a personas solicitantes de asilo con problemas de salud mental. Actualmente, somos la única entidad en Cataluña que ofrece un recurso de estas características y sólo otras dos, CEAR y La Merced Migraciones, lo ofrecen en el estado español.

El programa contempla una atención global y especializada y con un itinerario pactado con la persona, en el que ofrecemos la atención psiquiátrica y psicosocial adecuada, a la vez intentamos responder a las necesidades de cada persona relacionadas con su itinerario de inserción: aprendizaje del idioma, comprensión de la sociedad de acogida, formación, asistencia jurídica, sanitaria, formación para el empleo, etc. Desde 2016, cuando iniciamos el programa, hemos atendido a 20 personas y gracias su esfuerzo y nuestro trabajo, han conseguido hasta 10 contratos laborales.

Alianza esencial con el SATMI del Parque Sanitario San Juan de Dios

Para desarrollar este programa es esencial la alianza que hemos establecido con el Servicio de Atención a la Migración (SATMI) del Parque Sanitario San Juan de Dios, por su experiencia y excelencia en el ámbito de la salud y específicamente en el de la salud mental. Esta colaboración nos permite dar una respuesta rápida y, además, con un enfoque intercultural.

Para adaptarnos al máximo a las necesidades de cada persona, en este programa que desarrollamos en colaboración con el SATMI hemos establecido tres tipos de dispositivos, de más a menos intensidad de acompañamiento, en función del grado de autonomía.

  • Ingreso hospitalario: atención intensiva en la que un equipo especializado valora y ofrece un tratamiento adecuado y específico según la patología.
  • Dispositivo de acogida de media autonomía: vivienda con acompañamiento intensivo. La persona sigue un tratamiento psiquiátrico y empieza a trabajar las herramientas básicas para facilitar su autonomía, como el aprendizaje de la lengua o habilidades sociales.
  • Dispositivo de acogida de alta autonomía: viviendas en las que la persona ya ha logrado una estabilidad y sigue un tratamiento psiquiátrico que le permite desarrollar sus habilidades, competencias y autonomía al máximo para poder lograr la inserción sociolaboral.

Cabe destacar que para que las personas puedan restablecer la salud y estabilidad perdidas en el proceso migratorio, es básico generar un entorno de seguridad, confianza y no estresante. Por ello, en los dispositivos de acogida temporal, tanto en los de media como en los de alta autonomía, planteamos habitaciones individuales y la presencia adecuada de educadores y monitores, hasta 24h los siete días de la semana si la situación así lo requiere. Por otro lado, se incentiva la participación de las personas en la gestión de la vivienda, con espacios de decisión sobre las condiciones en que se desarrolla la vida en el alojamiento.

En todos los casos, el equipo del SATMI y el de Bayt al-Thaqafa trabajamos conjuntamente, de forma que podamos garantizar y alcanzar los objetivos establecidos con cada persona. Asimismo, este equipo multidisciplinar nos coordinamos con otros recursos externos para evitar duplicidades y realizar intervenciones más eficaces.

Las personas refugiadas o solicitantes de asilo disponen de un estatus jurídico específico y una garantía de derechos que deben ser respetados. Proporcionar un proceso de acompañamiento global, que contemple la atención a la salud y un plan de inclusión personalizado es esencial, como hemos comprobado con nuestra experiencia. Sin embargo, pese al esfuerzo que realizan durante todo el tiempo que permanecen en el programa, algunas personas con problemas de salud mental se encuentran con nuevas dificultades cuando llegan a la fase de salida, pues aún no están en situación de acceder a una vivienda de forma autónoma. Así, dejan de disponer del acompañamiento que tenían mientras estaban en el programa estatal y tampoco pueden acceder a la red pública de viviendas con soporte educativo, pues es necesario haber residido cinco años en el territorio. Por eso, nosotros planteamos un itinerario abierto, mantenido los límites de 18-24 meses que establece el sistema nacional de protección, pero permitiendo flexibilidad en la salida. Nuestro compromiso con las personas que atendemos se mantiene hasta que no alcancen la plena autonomía.

Es nuestra obligación como sociedad hacer que personas que han sufrido graves vulneraciones de sus derechos tanto en sus países de origen como durante el proceso migratorio y también en el territorio de acogida, puedan tener una vida digna.

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